En Puerto Rico, la libertad democrática permite a sus ciudadanos expresar su rechazo al socialismo.

En Puerto Rico, la libertad democrática permite a sus ciudadanos expresar su rechazo al socialismo.

Puerto Rico no aspira a adoptar un sistema socialista. Esta afirmación, perpetuada por sectores de la izquierda internacional, busca ocultar el fracaso histórico de dicha ideología. En el plebiscito celebrado en noviembre de 2024, el 58,6% de la población votó a favor de la estadidad, el 29,6% optó por la libre asociación y únicamente un 11,8% apoyó la independencia, propuesta defendida por los nostálgicos del socialismo.

Las encuestas realizadas por El Nuevo Día y AtlasIntel corroboran esta tendencia: la mayoría de la población puertorriqueña anhela una mayor integración con Estados Unidos. Sin embargo, un sector minoritario de independentistas y autoproclamados progresistas, herederos de los antiguos Movimiento Pro Independencia (MPI) y Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), continúa idealizando la «revolución» cubana del 1 de enero de 1959, ignorando las evidencias del desastre que ha supuesto para Cuba durante 67 años, caracterizado por la miseria, el exilio masivo y la represión.  La población, ya sea por complicidad o por comodidad, permanece en silencio o muestra su apoyo a estas ideas, ya que el romanticismo anticolonial resulta más sencillo que reconocer que el socialismo real conlleva escasez de bienes básicos y una migración significativa hacia Estados Unidos.

Si analizamos las cifras objetivas, la situación es clara. En 1950, el ingreso per cápita de Puerto Rico y Cuba era comparable. Actualmente, el ingreso per cápita de Puerto Rico oscila entre los 25.000 y los 34.000 dólares, mientras que el de Cuba se sitúa por debajo de los 3.000 y los 4.000 dólares, o incluso menos, dado que las estadísticas proporcionadas por el régimen cubano carecen de fiabilidad.  La tasa de desempleo oficial cubana, manipulada, se sitúa en el 1,7%, a pesar del racionamiento y la dependencia generalizada del Estado. En Puerto Rico, si bien existen desafíos, se ofrecen mayores oportunidades laborales. 

El régimen socialista castrista transformó una isla próspera en un estado de ruina, mientras que Puerto Rico, a pesar de su condición de territorio no incorporado de los Estados Unidos, disfruta de beneficios como Medicaid, cupones de alimentos, la posibilidad de obtener un pasaporte estadounidense y la recepción de remesas.  No obstante, los admiradores puertorriqueños del régimen cubano persisten en atribuir la situación de Cuba al embargo estadounidense, obviando el hecho de que el bloqueo interno impuesto por el Partido Comunista constituye la verdadera causa de su declive desde 1959.

El Movimiento Pro Independencia (MPI), que posteriormente se transformó en el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en 1971 bajo el liderazgo de Juan Mari Bras, se inspiró directamente en el triunfo de Fidel Castro. Mari Bras, abogado y destacado líder del independentismo puertorriqueño, fue recibido por Castro como jefe de Estado en múltiples ocasiones.  El Buró Federal de Investigaciones (FBI) lo identificó como agente de inteligencia cubana desde 1963. El PSP promovió boicots electorales durante las décadas de 1960 y 1970, abrazando la ideología marxista-leninista mientras Cuba se dedicaba a exportar revolución y terrorismo.

El Nuevo Día, 2008.Foto de la Asamblea Constituyente del Partido Popular Democrático.— with Salvador Soto Cordero.

En este contexto, se encuentran las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), un grupo terrorista puertorriqueño responsable de la comisión de más de 100 atentados con bombas en ciudades como Nueva York, Chicago y Washington entre 1974 y 1983, resultando en la muerte y heridas de numerosas personas. Oscar López Rivera, figura clave dentro del grupo, fue condenado en 1981 por conspiración sediciosa, robos a mano armada, transporte de armas y explosivos. En 1988, recibió una sentencia adicional de 15 años por conspirar para escapar de la prisión. López Rivera cumplió varias décadas de prisión hasta que su condena fue conmutada por el presidente Barack Obama en 2017.  Castro y Cuba proporcionaron entrenamiento, alojamiento y apoyo abierto a las FALN. Fidel Castro declaró públicamente su compromiso de defender la independencia puertorriqueña mientras existiera un puertorriqueño vivo. Las FALN representaban el brazo armado de esa admiración.

Oscar López Rivera recibe la Orden de Solidaridad en Cuba

En el contexto de las recurrentes votaciones sobre la estadidad en Puerto Rico, se observa un fenómeno donde sectores progresistas en ciudades como Nueva York, La Habana y Madrid tienden a idealizar a los independentistas y a considerar a Oscar López Rivera como un preso político.  Esta complacencia con el independentismo puertorriqueño puede atribuirse, en parte, a una educación universitaria que promueve una visión sesgada y a una idealización romántica de figuras como el Che Guevara y Fidel Castro, lo que dificulta la comprensión de las consecuencias negativas asociadas con los regímenes socialistas, tales como la dictadura, la escasez de alimentos y el exilio.  Es importante destacar que la población que apoya o permanece en silencio ante estas situaciones comparte responsabilidad con los líderes que promueven estas ideas.

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