La Dictadura le pidió a México que mantuviera en secreto la información sobre la “ayuda humanitaria”.

Una nota diplomática enviada por el gobierno cubano al gobierno mexicano solicitando la confidencialidad de la información relativa a los cargamentos de ayuda humanitaria recibidos por la isla ha generado controversia, alcanzando incluso la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum. El diario *El Universal*, basándose en documentos oficiales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, publicó un reporte que revela que México no solo recibió dicha solicitud, sino que también accedió a clasificar la información como reservada por un período de cinco años.

Según el reporte, tras el envío de cuatro cargamentos de ayuda en buques militares desde México hacia la isla, el gobierno cubano activó sus canales diplomáticos para asegurar la confidencialidad de la información. Mediante una nota verbal, el gobierno cubano solicitó a su homólogo mexicano la clasificación como reservada de todos los detalles de los envíos, en particular de alimentos y medicamentos, a lo que México accedió, manteniendo dicho hermetismo durante un lustro.

El diario precisó que la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo fue la instancia encargada de formalizar la clasificación, respaldándose en la solicitud diplomática proveniente de La Habana.

El argumento presentado por el régimen cubano para justificar la confidencialidad de la información fue revelador. Según la respuesta atribuida a la Cancillería mexicana, La Habana argumentó que la divulgación de la información relativa a los cargamentos de ayuda humanitaria podría tener implicaciones negativas para la seguridad nacional de la isla.  La nota diplomática enfatizó la necesidad de mantener la confidencialidad para proteger los intereses estratégicos de Cuba y garantizar la eficacia de la ayuda recibida.  Esta solicitud de reserva, según el reporte, fue considerada legítima por la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, la cual procedió a clasificar la información como reservada, limitando su acceso a un círculo restringido de funcionarios. 

La divulgación de dicha información podría comprometer la distribución de alimentos y medicamentos, así como incentivar acciones de disidentes y grupos antagónicos al régimen de Miguel Díaz-Canel.

El documento advirtió que la publicación de la información podría deteriorar la relación bilateral y erosionar el liderazgo regional de México. En términos más directos, el régimen cubano solicitó a un gobierno aliado que protegiera de la opinión pública los detalles de una ayuda que, paradójicamente, presenta ante su propia población como una muestra de solidaridad internacional.

La publicación llegó a la conferencia de prensa matutina, donde la Presidenta Sheinbaum no evadió las preguntas y fue categórica en su negación. “Nunca ha solicitado Cuba a México que reserve información. Y en todo caso, si lo hiciera, depende de nosotros si la publicamos o no. No tenemos nada que ocultar con Cuba, al contrario, estamos orgullosos de apoyar al pueblo cubano”, afirmó la mandataria. Luego insistió: “Es falso. Cuba nunca ha solicitado que reservemos la información”.

La Presidenta subrayó que ningún país tiene la autoridad para exigirle a México ocultar información oficial y reiteró que su gobierno continuará apoyando a la isla. Asimismo, confirmó que su administración analiza mecanismos para mantener el envío de ayuda humanitaria sin afectar las finanzas nacionales.

Una contradicción que no se ajusta a la realidad. 

La discrepancia entre la versión presentada por la Sra. Sheinbaum y los documentos citados por *El Universal* plantea interrogantes sobre la veracidad de la información proporcionada.  Al momento de la elaboración de este informe, la nota diplomática verbal atribuida al régimen cubano y la resolución de reserva mencionada en el reporte original no se encontraban disponibles para su consulta pública e independiente.  No obstante, la existencia de una respuesta oficial de la Cancillería mexicana, que reconoce la clasificación como reservada, debilita la argumentación relativa a la falta de fundamento del reporte.

La contradicción entre la información revelada por los documentos oficiales citados por la prensa mexicana y la postura pública del gobierno abre nuevas líneas de investigación sobre la gestión de la ayuda internacional a Cuba, en el contexto de una crisis que continúa impactando directamente a millones de familias en la isla.

Desde el 8 de febrero, el gobierno de la Sra. Sheinbaum ha enviado cuatro cargamentos de ayuda humanitaria a Cuba: el primero, con más de 814 toneladas de víveres; el segundo, con mil 193 toneladas; y el cuarto, que arribó el pasado 27 de marzo con más de 96 toneladas, acumulando un total superior a las 3.100 toneladas destinadas a la población civil.  Cabe destacar que, a pesar de su destino inicial, estos envíos terminan en manos de la cúpula castrista.

Estos envíos se llevaron a cabo en paralelo con las amenazas del gobierno de Donald Trump de imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a Cuba, lo que colocó a México en una posición delicada entre su alianza histórica con La Habana y su relación comercial con Washington.